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Ene 2015 

Falsos delgados: Los peligros de la grasa visceral

En los últimos años hemos leído decenas de investigaciones que nos alertan sobre los peligros de la obesidad, muchas de ellas hacen referencia a la grasa abdominal. De hecho, se ha comprobado que la grasa abdominal está vinculada con un mayor riesgo de sufrir diabetes y enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, estos estudios pueden generar una falsa creencia: la idea de que una persona delgada no se expone a ningún riesgo de salud.

¿Quiénes son los falsos delgados?

En el ámbito clínico se utiliza el término “falsos delgados” para referirse a las personas que tienen una constitución delgada pero que en realidad acumulan grasa en su organismo. Este problema salió a relucir a raíz de un estudio realizado en el Imperial College de Londres en el cual se analizaron a 800 personas usando resonancia magnética y se crearon mapas que indicaban dónde se acumulaba la grasa. Curiosamente, el 45% de las mujeres y el 60% de los hombres analizados tenían un Índice de Masa Corporal dentro de la norma pero también tenían niveles excesivos de grasa visceral.

La grasa interna o visceral es aquella que se encuentra alrededor de los órganos, como el páncreas, el hígado e incluso el corazón. No se puede apreciar a simple vista pero puede llegar a ser incluso más peligrosa que la que se acumula debajo de la piel, conocida como grasa periférica.

¿Por qué la grasa interna es peligrosa?

Nuestro organismo tiene la tendencia a acumular la grasa que no utiliza creando un depósito de energía al que podrá recurrir cuando lo necesite. Las personas de constitución más “rellenita” tienen espacio para almacenar esa grasa debajo de la piel pero en las personas más delgadas se acumula alrededor de sus órganos y arterias. Esto significa que una persona con algunos kilos de más podría gozar de mejor salud que alguien delgado.

De hecho, el exceso de grasa visceral representa un gran riesgo para desarrollar enfermedades cardiacas, diabetes, síndrome metabólico e incluso cáncer. Los investigadores han podido apreciar que en realidad la grasa simplemente no se deposita y se mantiene inerme sino que actúa como si fuera un órgano activo, alterando nuestro metabolismo.

Al envolver los órganos internos, la grasa envía señales químicas erróneas y altera nuestro balance hormonal afectando nuestro estado de ánimo, la claridad mental e incluso la fertilidad. Además, la grasa visceral es metabolizada por el hígado, el cual la transforma en colesterol malo que después circula por la sangre y obstruye las arterias, provocando consecuencias nefastas.

La solución: Más actividad física

La mayoría de los falsos delgados lleva un estilo de vida “tóxico” caracterizado por dietas poco saludables y muy poca actividad física. De hecho, los expertos puntualizan que muchas de las dietas hipocalóricas favorecen la acumulación de grasa en el interior del organismo. Por eso, lo más recomendable para mantenerse en forma es llevar una dieta equilibrada y hacer ejercicio físico de forma regular, sobre todo para ganar masa muscular ya que así disminuye el riesgo de desarrollar grasa interna.

Fuente:
Bell, J. D. et. Al. (2012) Excess body fat in obese and normal-weight subjects. Nutrition Research Reviews; 25(1): 150-161.